La moda del momento es: criticar a periodistas y medios de comunicación. Llevo haciendo cinco años esto, ser periodista, pero desde hace uno, más o menos, veo cómo nos hemos convertido en la última rueda del coche.
Algunos, hablando de periodistas, culpan al presidente por el ambiente hostil en el que estamos (críticas). Y es que el ‘presi’, de cierta forma, se ha convertido en el crítico más fuerte hacia los medios privados y hacia quienes escribimos en ellos. Pero no solo él presi nos da palo, eh.
Para ser franco, parte de razón tiene Correa. Pero, ante la crítica, de cierta forma, he leído artículos que sí fallan en lo que a investigación se refiere. No voy a criticarlos, no tengo por qué hacerlo. Creo que cada profesional sabe cómo trabaja, pero ante un ambiente hostil, creo yo, hay que mejorar los métodos periodísticos.
Sí, es cierto, hay errores, como en todo. Esas fallas pueden ser de tipeo, de estilo, hasta ortográficas (en el peor de los casos), pero de ahí, a cambiar el centro de la noticia, no tiene justificación. Esta sociedad, de cierta forma, ve más los errores que los aciertos. Claro, los errores son más fáciles de observar y de criticar. Y si a eso se le suma un ambiente hostil generado por un presidente, con la popularidad que tiene, se hace más difícil trabajar.
Sin embargo, ante esa crítica, hay que ser más prolijos con la profesión. Amar lo que se hace y contar las cosas sin presiones. Pero qué pasa en la coyuntura ecuatoriana. El presidente, de cierta forma, habla de que los medios tienen intereses económicos y demás. A lo mejor sí, a lo mejor no, no me consta. Sin embargo, de lo que voy en este diario, nunca se han metido en mi agenda (temas de publicación) y el presidente cae en la generalización que a veces critica. Es decir, nos mete a todos en un mismo costal.
Utiliza su cadena para vender su perspectiva de los medios y claro, muchos creen en ese discurso convincente u otros, más críticos, aprovechan las fallas periodísticas para echar más leña al fuego. Así, la sociedad que escucha tantos sábados lo mismo tiene la capacidad de hacer suyas las palabras y las utiliza para atacar a los periodistas.
Ahora vamos desde el lado periodístico. Hay mucho trabajo, horas largas de labores, varios temas que se trabajan a la semana. Una presión de cierre, perder bonos de productividad (dinero) más el estrés natural de una persona, puede ser cómplice para cometer errores. No lo justifico, ojo, pero yo quisiera ver cómo trabajan los que tanto critican. A ver si son tan infalibles. Si lo son, mis respetos más sinceros.
Claro, algunos dirán que nuestro compromiso es con una sociedad y tenemos el deber de informar, contar historias y no mentir a la nación. Es cierto, pero así mismo, como esa nación nos critica, creo que tiene la capacidad de discernir un buen contenido con uno malo. Así, de cierta forma, consumir, periodísticamente hablando, lo que le conviene.
Ahora, la mayoría de los críticos salen, por así decirlo, desde la vereda oficialista, es decir, adeptos del Gobierno. Pero, qué pasa con los medios estatales, por ejemplo. En todas las críticas ni se los menciona. Acaso, tan bien hacen su trabajo. Si es así, y sus prácticas periodísticas son abismalmente mejor que las de un periodista privado, por qué tienen tan bajo posicionamiento en la sociedad. Por qué sus noticieros no tienen la acogida de una sociedad que de cierta forma critica a los medios privados, pero los sigue consumiendo. Acaso, es más fácil criticar y ya. Y lo que es peor, por qué apuntan a los periodistas privados y les ofrecen mejores sueldos para trabajar con ellos. Eso quiere decir, que como en todo, hay periodistas buenos y malos, que comenten errores y que no los hacen o que simplemente tuvieron un mal día y metieron las patas, nada más.
Yo recuerdo hace unos tres años, en el 2008, la televisión pública mató a León Febres Cordero, ex presidente de la República y ex alcalde de Guayaquil. Él estaba internado en la clínica Guayaquil, si mal no recuerdo, en la sala de redacción estalló la noticia. “Murió León”. Bueno, pusimos en el canal estatal y en vivo y directo, dos periodistas, no recuerdo sus nombres, daban por hecho la noticia. La misma que se desmintió enseguida. No recuerdo, sinceramente y si estoy mal corríjanme, que el Presidente llamara la atención por semejante error al canal. Sin embargo, ninguna voz oficial de la oposición, por ponerle un término, salió a vociferar por el error.
Para ser sincero, no veo noticieros nacionales. No me gusta. Hablo de todos los canales, eh (privados, incautados, estatales, etc., etc., etc.) Prefiero enterarme de lo que pasa por Twitter, para ser franco o por diarios en Internet. Tampoco soy un abogado del diablo para defender a ningún periodista, pero sí defiendo mi labor. La misma que, a pesar de ser dura y tener varias condicionantes, es hermosa. Yo no soy mediocre, no soy corrupto, no tengo intereses con nadie y sobre todo hago lo que me gusta y lo que amo, el periodismo.
“creo que tiene la capacidad de discernir un buen contenido con uno malo. Así, de cierta forma, consumir, periodísticamente hablando, lo que le conviene.”
Puede que ahí esté el detalle. Se supone que la prensa debe darnos los hechos, de preferencia, con más de un punto de vista para que hagamos con esa información lo que consideremos conveniente. Pero hay demasiados casos en los que se evidencia la mala fe, la falta de prolijidad, la ausencia de lineamientos mínimos para hacer que un reportaje se pueda considerar periodismo y no un mero chisme. Efectivamente, hay quienes solo se fijan cuando son los medios de oposición los que le fallan a los receptores de información, pero es que son más y tienen más fallas. No se trata de errores, se trata de notas malintencionadas. He estado en reuniones de gente de prensa, y además de las condiciones laborales (sobre todo antes de este Gobierno, aunque pocos parecen acordarse de los sueldos, horarios, vacaciones y trato que recibían o reciben), más de uno ha hablado de la presión por hacer que la noticia de mala imagen del gobierno. El caso de mi último post incluso rayó en el absurdo, en la tosquedad, y hasta los opositores y gente que no apoya al Gobierno terminaron pidiendo rectificaciones.
Como ya he dicho antes, si quieren encontrar lo malo, busquen, investiguen y demuestren, pero no atenten contra nuestros derechso constitucionales de recibir información plural, contrastada, contextualizada, verificada, con responsabilidad ulterior, etc.
Al final, el Gobierno o alguien más aclara las cosas, y además de perder credibilidad, esos periodistas malintencionados hacen quedar mal a una oposición atolondrada, que se hace eco de mentiras en vez de constatar. Y ojo, ya hay gente de oposición o que no simpatizan con correa que prefieren investigar antes de congratularse al ver esos titulares truchos y contenido recontratrucho.
Por otro lado, correa no creó la mediocridad de la prensa, solo la expuso. Si fueran prolijos al investigar y publicar, no tendrían luego que estar rectificando o quedando como mentirosos malintencionados. Y en vez de tapar el sol con un dedo, los otros periodistas deberían exigir a sus coleguitas que revisen lo que aprendieron en las universidades en vez de insultar, burlarse o simplemente ignorar a quienes exigimos buena prensa.
Gracias por tu opinión es un muy buen punto de vista. Pero, aquí, en el diario, no sabes las puteadas y los memos que existen cuando una publicación está mal hecha o cuando no se cumplieron todos los parámetros de una investigación. Los jefes, en esta coyuntura, están más estrictos y hay temas que se caen cuando falta algo o no se hizo bien la investigación. Es cierto, hay medios que tratan de joder al poder y es más, tienen como bandera de filosofía eso. Pero aquí, de lo que he presenciado, no es así. Además, hay veces que nos cuestionamos la presencia de Correa en el medio. Es más, se trata de ya no cubrirlo tanto, periodísticamente hablando, para buscar otras noticias, pero como entenderás, es parte de un negocio y Correa vende. Perdón el ejemplo, puede sonar absurdo, pero es como tener en una portada de deportes a Barcelona o Liga, jueguen mal o bien, son los equipos que más venden y la gente lo compra. Pero, recuerda, que la mala prensa le dio a Correa popularidad en su tiempo de campaña. Es más, la felicitó en muchas ocasiones cuando hicieron quedar mal a sus contrincantes, pero ahora, que está en el poder, destapa los errores de la mala prensa que siempre han tenido, verdad. Eso no me explico, además, mete a todos en el mismo saco y nos hace ver como corruptos a los periodistas y no a los medios, con quien es su bronca. No se si me hago entender. El problema es que arremete con los periodistas y nos tilda, a todos, de corruptos, como que si lucro con una nota para joder al poder. Yo gano lo mismo, ya sea si me gano un premio por joder al poder o no y así, hay cientos de periodistas que les pasa lo mismo. Entonces, tu sumas, un sueldo mal pagado, la gente criticando, los jefes fregando, un presidente que te putea, en general, a todo el periodismo, es un ambiente recontra hostil, cachas.
De todas formas, en serio, como lector, tienes el derecho de putearnos, exigirnos mejores reportajes, pero eso sí, así como hiciste con la noticia de twitter, buscar al culpable y acusarlo de incompetente, corrupto o lo que sea, pero sí es feo generalizar. Hay familias detrás de los periodistas y menos mal, mi hija, aún no entiende lo que pasa, pero si tuviese más edad y vea todo lo que se dice de los periodistas, en general, se avergonzaría de lo que su padre estudió, mas no de mi, creo.
Un saludo!
los lectores no debemos exigir mucho: que cumplan con la constitución, que den los hechos sin mannipularlos para que creamos lo que quieran que creamos y que digan la verdad. Eso basta para que lo que hagamos con esa información sea nuestra responsabilidad. El problema es que no se trata de errores, sino de mala intención. Es fácil culpar de todo a correa, pero él solo expuso cosas que había desde antes, cosas que muchos no sabían que estaban mal. Si los medios escribieran lo que deben, sin mentir ni tergiversar, no habría qué criticarlos, pero es evidente la mala fe de algunos, y ejemplos sobran. Como son más las notas malintencionadas y mentirosas, está claro que la gente se va a fijar más en ellas.
Por ahora, las críticas a la mala prensa salen del Gobierno y de personas que se dan cuenta de ese hecho cada vez son más los opositores y gente que no simpatiza con correa, que se dan cuenta de que quedan como giles al replicar mentiras, y ahora exigen prolijidad a la prensa. Ese es un mal síntoma para la prensa que ejerce un papel de oposición. Y ojo, decir que otros también fallan no exime de culpa a quienes hacen mala prensa.
Es lamentable que seamos los lectores los que criticamos, cuando la crítica debería partir de los demás periodistas, de sus profesores, de sus jefes. El espíritu de cuerpo es preocupante. Nos exponemos a tener una nueva generación de periodistas con ética trucha, mentirosos, tendenciosos y manipuladores, y que insultan a los lectores que exigen rectificaciones.
Revise de nuevo el artículo y corrija las faltas de tipeo vea jajajajajaja. Gracias a Dios no me dedico al periodismo jajaja! Esto de la comunicación es hermoso!
Abrazo desde el ámbito cultural quiteño!